La auditoría descubrió “numerosas deficiencias” en la forma en que el Departamento de Salud e Higiene Mental prestaba servicios de interpretación a los neoyorquinos con dominio limitado del inglés en sus instalaciones, así como cuando el personal realizaba inspecciones sanitarias en restaurantes.
Este artículo se publicó originalmente en inglés el 26 de marzo. Traducido por Daniel Parra. Read the English version here.
En 2024, un grupo de 18 auditores bilingües se puso en contacto con el Departamento de Salud e Higiene Mental (DOHMH por sus siglas en inglés) para experimentar de primera mano los retos a los que se enfrentan las personas con un dominio limitado del inglés cuando intentan acceder a información o servicios en su propio idioma.
Los resultados, publicados el miércoles en una auditoría de la Contraloría del estado de Nueva York, no son muy tranquilizadores: en el 66 por ciento de sus intentos encontraron obstáculos, como no ser conectados con un intérprete o que sus llamadas se cortaran tras seleccionar la opción en español.
“Una atención médica que la gente pueda entender —en su propio idioma— es fundamental y salva vidas. Para los neoyorquinos inmigrantes que se enfrentan a una aplicación agresiva de la ley federal y a recortes presupuestarios en la atención médica que necesitan, este derecho nunca ha sido más urgente”, dijo Vlad Tlali, estratega sénior de políticas de la New York Immigration Coalition, en respuesta a los hallazgos.
La auditoría descubrió “numerosas deficiencias” en la forma en que el DOHMH prestaba servicios de interpretación a los neoyorquinos con dominio limitado del inglés cuando visitaban las instalaciones de la agencia, o cuando los inspectores de salud visitaban negocios de la ciudad entre 2019 y 2024.
El departamento debe cumplir con las leyes federales, estatales y locales para garantizar un acceso efectivo a las personas con dominio limitado del inglés (LEP por sus siglas en inglés). La Ley Local 30 de 2017, uno de los mandatos más amplios, exige la traducción de documentos clave a los 10 idiomas principales designados en toda la ciudad. Además, las agencias municipales están obligadas, en virtud de la Ley Local 73, a proporcionar interpretación telefónica gratuita, señalización multilingüe y traducción de documentos.
La auditoría identificó varias preocupaciones clave, entre ellas la ausencia de un sistema centralizado para el seguimiento de las solicitudes de servicios lingüísticos y discrepancias entre el número de pacientes LEP registrados y el número de pacientes que reciben servicios de traducción en los centros de tuberculosis y las clínicas de salud sexual del Departamento de Salud.
El DOHMH tampoco sabía de la frecuencia con la que se cortan las llamadas a traductores ni de los casos “en los que no se puede encontrar un intérprete para la interpretación telefónica o por videoconferencia”, dice el informe.
En lo que respecta a las inspecciones de restaurantes por parte del Departamento de Salud, los auditores descubrieron que el 40 por ciento de los negocios encuestados no sabían que tenían derecho a solicitar un traductor durante el proceso.
“La auditoría del Contralor confirma lo que nuestras comunidades llevan años experimentando: importantes brechas en las clínicas entre las necesidades de traducción y los servicios ofrecidos, falta de seguimiento de los servicios, disponibilidad limitada de personal multilingüe certificado y programas que carecen por completo de servicios de acceso lingüístico”, afirmó Tlali.
Cuando se le preguntó sobre la auditoría, un portavoz del Departamento de Salud dijo que la agencia ya ha realizado una serie de cambios y que “siempre está buscando oportunidades de mejora”.
La auditoría examinó los servicios de acceso a servicios de traducción entre 2019 y 2024, lo que incluye la pandemia de COVID-19, cuando muchos servicios municipales se enfrentaron a interrupciones y contratiempos, indicaron los funcionarios. Durante ese periodo también llegaron a la ciudad cientos de miles de nuevos inmigrantes a partir de la primavera de 2022, muchos de los cuales acudieron a los refugios municipales y otros programas.
“Aunque estamos de acuerdo en gran medida con las conclusiones de la auditoría, estas no reflejan la prestación actual de los servicios de acceso lingüístico por parte del departamento”, afirmó un portavoz del DOHMH en un comunicado.
De las siete recomendaciones formuladas por el contralor, “casi la mitad se han completado y el resto están en curso”, añadió el portavoz. Esto incluye un nuevo sistema de historias clínicas electrónicas actualmente en desarrollo, que se espera que esté en funcionamiento en todas las clínicas de salud pública del DOHMH a finales de año. El nuevo sistema ya está implantado en los centros de tuberculosis de la ciudad.
El Departamento de Salud ha implementado informes semanales sobre preferencias lingüísticas y solicitudes para abordar los problemas con prontitud, indicaron las autoridades. Y para finales de este año, sus clínicas de salud sexual estarán obligadas a recopilar información sobre las preferencias lingüísticas de los pacientes que soliciten servicios de traducción. Además, se han colocado carteles multilingües en las clínicas del DOHMH para explicar cómo los pacientes pueden dar su opinión, así como cómo presentar una queja.
“El objetivo del Departamento de Salud es proporcionar un acceso significativo y equitativo a los servicios y recursos importantes que mantienen sanos a los neoyorquinos, incluidos aquellos con un dominio limitado del inglés. Seguimos esforzándonos por alcanzar ese objetivo cada día”, añadió un portavoz.
La alcaldía, por su parte, financia una iniciativa municipal denominada “Access Health NYC” que subvenciona a organizaciones comunitarias para que proporcionen educación en salud, divulgación y asistencia a inmigrantes y residentes con dominio limitado del inglés.
Entre esas organizaciones se encuentra la Coalition for Asian American Children and Families, con sede en el bajo Manhattan, que está pidiendo un aumento de $4.5 millones de dólares para el programa en el presupuesto de este año.
“El sector sin ánimo de lucro de la ciudad de Nueva York ve de primera mano cómo nuestras [organizaciones comunitarias] son el primer lugar al que acuden los inmigrantes y los neoyorquinos con dominio limitado del inglés cuando necesitan ayuda para evaluar los servicios de salud, incluyendo traducción e interpretación”, afirmaron Anita Gundanna y Vanessa Leung, codirectoras ejecutivas de la CACF, en una declaración conjunta. “El acceso lingüístico no es un privilegio ni una ventaja: es la clave para un sistema de salud pública verdaderamente equitativo”.
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