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La repentina salida del congresista Eric Swalwell de la contienda por la gubernatura de California alteró de forma drástica el panorama electoral demócrata. Hasta hace apenas unos días, Swalwell parecía encaminado a consolidarse como el candidato del partido, pero su campaña colapsó tras acusaciones de acoso y agresión sexual. En cuestión de horas abandonó la carrera, renunció al Congreso y quedó bajo investigación criminal.
Siempre fue un misterio por qué Swalwell encabezaba las encuestas entre los demócratas. Su principal notoriedad política provenía de haber sido uno de los críticos más persistentes del presidente Donald Trump, una credencial con escaso valor práctico a la hora de gobernar el estado más poblado del país. Para muchos votantes, sin embargo, representaba una alternativa viable al multimillonario Tom Steyer, quien había invertido fortunas en publicidad y se presentaba como un progresista de línea dura. Quienes se sentían incómodos con la ideología o la riqueza de Steyer parecían encontrar en Swalwell una opción intermedia.
Con la salida de Swalwell, Steyer y la ex congresista Katie Porter intentaron capitalizar ese vacío, pero una parte significativa del electorado demócrata optó por Xavier Becerra. El ex congresista, ex fiscal general de California y ex funcionario de la administración Biden, de estilo sobrio y perfil institucional, protagonizó uno de los ascensos más notables de la contienda, al pasar de cifras marginales a colocarse al frente de los aspirantes demócratas en las encuestas internas del partido.
Este crecimiento sugiere que muchos votantes buscan ahora una figura predecible, experimentada y confiable, incluso si carece de carisma mediático. Después de años marcados por el estilo visible y de proyeción nacional de Gavin Newsom, parte del electorado parece mostrar fatiga ante la política-espectáculo y mayor disposición a optar por un liderazgo discreto. La historia política de California ofrece un antecedente claro: en 1982, tras años de protagonismo de Jerry Brown, los votantes eligieron al serio y metódico George Deukmejian como sucesor.
El contexto actual es especialmente volátil. Esta ha sido una de las carreras más caóticas en décadas: candidatos que entran y salen, republicanos liderando encuestas en un estado profundamente azul, tensiones internas en el Partido Demócrata y un escándalo que obligó a uno de los favoritos a abandonar la contienda. En ese escenario incierto, Becerra emerge como una figura de estabilidad en medio del ruido.
Nada garantiza que su ascenso continúe sin obstáculos, pero en un año tan impredecible como este, subestimar a un candidato que ofrece experiencia, sobriedad y continuidad institucional podría ser un error. En esta elección, más que nunca, lo improbable merece ser tomado en serio.
CalMatters es una organización de noticias no partidista y sin fines de lucro que ofrece a los californianos historias que investigan, explican y exploran soluciones a temas relacionados con la calidad de vida, al mismo tiempo que exige rendición de cuentas a nuestros líderes.
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